“La integración energética entre Chile y Argentina no es solo una oportunidad comercial”
Alejandro Larrive
Vicepresidente Cámara Chileno Argentina
La Segunda – 20 de Febrero 2026
La integración energética entre Chile y Argentina hoy vuelve a ser un espacio de colaboración estratégica, beneficios compartidos y construcción de confianza entre dos países llamados naturalmente a complementarse. Los avances en el comercio bilateral de petróleo y gas muestran que, con visión de largo plazo y cooperación, la energía es un puente hacia el desarrollo mutuo. Un ejemplo es el acuerdo de suministro de petróleo por 12 mil millones de dólares de Enap con productores de Vaca Muerta, que amplía la capacidad exportadora argentina, diversifica sus mercados y consolida su salida al Pacífico, mientras mejora la seguridad de abastecimiento y disminuye costos logísticos para Chile.
Argentina dispone de abundantes recursos de gas y una capacidad creciente de producción, mientras Chile necesita energía limpia, segura y competitiva. Los gasoductos existentes permiten aumentar flujos de gas natural, indispensable para una transición energética que reduzca emisiones y costos. Por su parte, Chile cuenta con un enorme potencial solar en el norte, cuyo aprovechamiento es limitado por la falta de sistemas de transmisión. Es aquí donde otra infraestructura compartida, la línea eléctrica InterAndes de AES Andes, podría facilitar intercambios y optimizar recursos entre ambos países.
El pasado dejó importantes aprendizajes. Los cortes de suministro golpearon la confianza y la economía chilena, pero mirar hacia adelante implica reconocer que el contexto ha cambiado. Hoy existe una convergencia genuina de intereses, donde Argentina busca mercados estables y previsibles para su producción creciente y Chile necesita diversificar y fortalecer su seguridad energética.
Aún persisten desafíos regulatorios y de mercado, donde los precios del gas en Argentina aún están parcialmente condicionados por esquemas que introducen rigideces y limitan ciertas señales competitivas, mientras en Chile, los menores precios del gas argentino todavía no han permeado plenamente a las cuentas de los hogares ni los costos de las pequeñas industrias. A medida que Argentina siga desarrollando más producción y ampliando su infraestructura, es esperable que el mercado avance hacia acuerdos más eficientes y de largo plazo. El verdadero desafío es humano e institucional. Es reconstruir confianzas, romper inercias y animarnos a pensar la energía como un proyecto común.
La afinidad política entre el presidente electo de Chile y el mandatario en ejercicio de Argentina abre una oportunidad que debiera trascender la coyuntura. La integración energética entre Chile y Argentina no es solo una oportunidad comercial, sino también de profundizar la relación entre países vecinos, generar desarrollo compartido y demostrar, con hechos, que trabajando juntos el todo puede ser mucho más que la suma de las partes.
Alejandro Larrive
Vicepresidente Cámara Chileno Argentina






























































































