Charles Kimber, Presidente Cámara Chileno Argentina
“Un corredor bioceánico para el desarrollo compartido. ¡Ahora!”
Diario Financiero, 10 Feb 2026.
Avanzar en el Corredor Bioceánico Nor Patagónico es una oportunidad estratégica que Chile y Argentina no pueden seguir postergando. La iniciativa permitirá mejorar la competitividad logística, diversificar rutas de comercio y fortalecer la integración entre ambos países. Para Argentina, representa un acceso más directo y eficiente al Pacífico, reduciendo tiempos y costos para sus exportaciones, especialmente desde provincias como Neuquén, Río Negro y Mendoza.
Para Chile, y en particular para la Región del Biobío, el corredor es una plataforma para consolidarse como el principal nodo logístico del centro-sur. La región cuenta con puertos de alto nivel, experiencia y capacidad de privados para ampliarlos, infraestructura ferroviaria en modernización y proyectos en marcha que refuerzan su conectividad, como el nuevo Puente Ferroviario, la ampliación de la autopista Interportuaria y el avance del Paso Pino Hachado Pichachén.
Para Argentina, el corredor no es solo una salida más eficiente al Pacífico: también puede transformarse en una ventaja concreta para capturar el valor de las inversiones en Vaca Muerta y de productores frutícolas del alto valle de Río Negro. Los puertos chilenos del centro-sur permiten traer equipos, insumos y cargas de proyecto de manera más competitiva y con menor riesgo de congestión. En la práctica, el corredor puede funcionar como una extensión logística natural del clúster energético argentino hacia Asia, reduciendo tiempos totales, mejorando confiabilidad y agregando una ruta alternativa estratégica para exportaciones e importaciones críticas.
La Región del Biobío enfrenta además el enorme desafío de la reconstrucción tras los incendios del 19 de febrero de 2025. Este proceso no puede limitarse a levantar viviendas, que sin duda son una necesidad urgente: debe orientarse a construir una economía más resiliente, capaz de absorber shocks y generar nuevas oportunidades de desarrollo. En este contexto, consolidar al Biobío como hub de importación y exportación no solo dinamizaría la economía regional de manera sorprendente, sino que también ofrecería una base más sólida y sostenible para la recuperación de miles de familias y comunidades afectadas.
El desafío ahora no es técnico, sino político. Se requiere coordinación, descentralización efectiva y visión de Estado para materializar una red logística que eleve la competitividad regional y abra nuevas oportunidades comerciales para todo el Cono Sur. El Corredor Bioceánico Central, sea por los cruces del paso Planchón-Vergara, Pichachén o Pino Hachado, está al alcance y en los tiempos geopolíticos que corren sería una muestra de madurez de estos dos países hermanos: lo que falta es decisión.



